viernes, 10 de abril de 2020

Microrrelatos


6/04/2020


PRESTIGIO
García lo predijo, “esa mujer no es para vos”. Maqueira no quiso saber. No me rompas loco, ¿te mandó el enemigo? No dormía, sólo pensaba en Sarita, no paraba de hablar de ella. García entró a engranar, esto se le iba de las manos. La trabajó y la trabajó, hasta que la mujer empezó a mirarlo con otros ojos.
Maqueira los vió y quedó pasmado, cruzó corriendo, lo agarró del brazo y lo sacudió al lado de la fuente de los candados: “¡te juro que te mato!” le gruñó a García apretando los dientes. El otro se soltó, se acomodó la campera y con cara de pócker le dijo, “Bo, con esto no se juega, cualquier cosa antes que me arruines una predicción”.

30/03/2020

DISONANCIA
Tanta alegría colectiva tenía algo de dramático. Era fácil darse cuenta que la gente festejaba cosas distintas. En ese mundo segmentado, cada uno veía lo que podía ver. La humanidad se había ido metiendo cada vez más adentro de su parcela.
Era inevitable que en algún momento se mezclaran las desconcertadas alegrías.

16/03/2020

SOFOCO
Aquella idea perenne que tuvo, fue enraizándose y calando cada vez más hondo, cada vez más ancho. En un momento lo abarcó todo, como en maceta a punto de rajarse. Cuando quiso zafar no pudo, era como metal contra su cuerpo. Y no le quedó lugar para más raíces, ni brotes. Y no había trasplante posible, se fue secando de a poco. Una verdadera pena.

9/03/2020

SITUACIÓN DE CALLE
Una sucesión de malas decisiones dejaron a Pedro en la calle. Literalmente. Tiró de la cuerda hasta que Juana no aguantó más. Ella una vez pensó que por los hijos todo, pero esa vez no era esta. Ahora ese hijo a golpes, destruía lo poco que ella había logrado armar. Después del televisor fue el ventilador, los zapatos y hasta el abrigo. No mijo, esto no da para más, se me va con lo puesto y no lo quiero ver más. Ahora ella vive con los ojos vacíos y él también. Dicen en el barrio que lo van a sacar de la calle, a él y sus pocos bártulos. Juana ya no siente nada, esta vez, que no es la otra, va y le da de comer a los perros.

2/03/2020

DESESPERO
La más grande e inesperada revelación la tuvo esa noche. Cabeceó con la beba en la teta. Se despertó y la miró, con el alma en suspenso porque no se movía. Fue un instante, "reaccione rápido madre", "mueva esa niña", "fijese el pulso". Desfilaron en medio segundo las recomendaciones del curso. Sólo dormía . El alma que andaba suelta le volvió al cuerpo y ahí mismo supo que era cierto que se podía soltar y que el corazón se podía revolcar como decía la abuela.

24/02/2020

DILEMA
Nada tan cierto como aquello de lo que estás convencida, le dijo su madre mientras encendía unas velas, segura como que hay Dios. ¿Y si no hay?, preguntó la hija. Debería alcanzarte con que yo crea. No me alcanza mamá, hoy necesito certezas, no ilusiones. No es ilusión, yo tengo la certeza de mi fe, esto tiene que bastar para las dos hoy.
La madre lloraba en silencio, deseando que los milagros fueran ciertos, que por una vez se le hiciera tangible el discurso que acababa de darle a la hija. Al salir el médico le dijo, hasta ahora todo bien, ahora esperar y tener fe. ¿Usted cree en Dios Doctor? Creo, dijo él. ¿Y si no hay? Preguntó la madre.

10/02/2020

FRUSTRADO
No es la primera ni la última cara que lo mira. Casi siempre mujeres, a veces parecen enojadas, otras veces le lloran. De tanto en tanto una le sonríe coqueta. Como la flaquita de sexto, se acomoda el pelo con indiferencia, se pinta los labios, es hermosa y no deja de mirarlo.
Todos los días, varias veces, así no hay espejo que aguante! No te bajes, no te...

27/01/2020

ESCRIBANA
García, de pie, miraba la pila de expedientes sobre su escritorio. Vos redactás bárbaro, nadie te supera. Hacé el acta que tenés una letra preciosa. Hacé café que nosotros no tenemos la mano. Archivá que sos ordenada, no como nosotros. La fotocopiadora se quedó sin papel, nadie mejor que García para reponer, sos tan prolija. Te están anulando Clara, le dijo Martha, por qué no reaccionás? Sos una buena profesional. No sé, no puedo, dijo Clara. Algo debo estar haciendo mal. Hace un mes que García está con médico, cosas de mujeres dijo Javier. Yo te dije que tenía problemas, y eso que hacemos todo por integrarla.

20/01/2020

TERAPIA
La lluvia había dejado ateridos los cuerpos. Había comenzado de golpe y sin dar tiempo a nada. Todo empapado, los colchones, la poca ropa. En la cocina flotaban trastos y verduras. Lloraba y sus lágrimas parecían dejadas por la tormenta estampadas en el rostro. Los gurises, tengo que abrigarlos, tengo que encontrar algo seco. Y no encontraba, no había nadie a quién pedir, el agua anegaba todo, el más chico no dejaba de llorar, al borde de la desesperación se despertó sudando y con sed de peregrino. Salió disparada a la cocina. Su casa en silencio, todo seco y sin niños, anotó el sueño en su libreta, y pensó "mañana lo llevo a terapia".

13/01/2020

SABIDURÍA ACOTADA
Cuando toda la ciudad supo que sabía, empezó a cambiar la historia. Antes los que sabían eran algunos elegidos.
“Cuanto más ignorantes, mejor”, dijo el Alcalde. “El que no sabe no juzga ni condena”, dijo el Fraile.
Un día decidieron enseñar lo justo. “¡Qué necesidad!”, dijo el Alguacil.
Entonces empezó la educación, rápida, barata y con verdades reveladas.
En poco tiempo, la gente supo lo que era necesario saber para ser pobre y feliz de serlo.
Y como a veces sucede, uno quiso saber más.
“Caramba” dijo el Alcalde, “Por las barbas”, dijo el Fraile, “No digan que no les avisé”, dijo el Alguacil.
El curioso, fue ejecutado en la plaza pública.


lunes, 20 de enero de 2020

Soledad




A veces la soledad se intuye, a veces es certeza absoluta.
Hay una soledad que me apacigua. Está llena de imágenes, de sonidos, aromas y texturas. Sólo a veces me apabulla, y entonces voy en busca de una soledad de diciembres y jazmines, la de la infancia. O de la de bailes y novietes, la de la adolescencia, por poner un par de ejemplos, hay más, por supuesto, siempre hay viejas  soledades que visitar.
A veces la cuelgo en el perchero y atesoro compañías y comuniones, risas y llantos compartidos, porque de eso se nutre la soledad que vendrá después, la que apacigua. Y voy por ahí, mirando nada y le veo asomar una pizca por el cierre de mi bolso. Es que es una pícara que se prende como imán aunque la dejes colgada, un pedacito al menos, siempre sale conmigo. No es adrede que lo hace, es que no puede estar sin mí, pierde el sentido. Yo la entiendo, meto el pedacito en el fondo del bolso y con dulzura le digo, ahora descansá, no te necesito, quedate ahí hasta que yo te avise.


jueves, 29 de marzo de 2018

El tiempo no hace ruido


El tiempo no hace ruido cuando pasa.
Recorro mi distancia a puntos anteriores,
tal vez por atrapar migajas de mi historia.
Y es un pasar callado, de muchas historias que tejieron,
los caminos de ida, las calles y las plazas.
Creo conocer esa distancia de cabo a rabo,
pero no es igual cuando la miro y siento.
No puede ser igual porque son otros ojos los que miran,
como otros son los caminos de vuelta.

Hay tramos enteros y tramos que ralean, no es parejo.
Están revueltas y mezcladas las hojas de un otoño con otros.
Tantas veredas transitadas, suelas gastadas, tanta distancia.
Imposible saber, en ese o este punto, cuál era justo aquella hoja.
Se puede solamente, soplar hoy las hojas de este otoño,
y confiar en que van a saber dónde les toca.
Y mirar adelante una distancia nueva, con otros puntos,
con visitas pendientes, con caminos de ida,
con lustrosos minutos pasando calladitos,
en el estruendo de la vida.

El tiempo no hace ruido cuando pasa, es la vida que alborota,
ella es la responsable -entre otras cosas- del entrevero de hojas.

viernes, 16 de marzo de 2018

De pasada


Me queda de camino. Justo habitando el mismo tiempo, es una pena no compartir espacio. No me refiero a todo, tan sólo un retazo, el piso del comedor, un pedazo de vereda, la mesa de un bar, el mate en el balcón. Nacemos, vivimos y morimos, todo en un rato. Yendo y viniendo, marcando tarjeta, cuidando las crías, aprovechando el sol. Nos mojamos con el agua cuando llueve, nos abrigan las mismas lanas, nos duelen los mismos cortes. Y no hay vuelta, sólo una cosa nos sana, el amor. Trabajar con amor, rezongar con amor, aprender con amor.

En serio me queda de pasada, no lo digo por compromiso. Me tiro hasta tu espacio en este tiempo, porque no hay otro después. El que cuenta es éste momento que te cuento. Hacerse un tiempo, eso necesita el animal humano, para contar chistes, para hablar de lo que es bueno y lo que es malo, para festejar los logros y llorar las pérdidas. Tiempo y espacio compartido para rascarnos las pulgas, para salir de paseo con lo puesto, para mirar el cielo y decir “¿Vos viste cuántas estrellas?”.

Es genial mirarse la punta de los pies, pasarse la mano por la espalda y sentir el alivio. Está bueno pensar en cosas triviales y reírse de uno mismo. Y reflexionar sobre el ser y la nada y todo eso.
Pero después del solaz de estar conmigo, me gusta que me digas “No puedo creer que seas tan pelotuda”, “Pero qué lindo lo que hiciste”, “Vos te fijaste en todo lo bueno que tenés”, y así.
Porque para darnos cuenta de que somos tan geniales como papafritas, se necesita de alguien que mire y diga, en nuestra cara, lo mucho que nos quiere, lo mucho que todavía tenemos por hacer.

A mis amigas y amigos, a la gente loca que me quiere, les escribo esto con alegría, con dolor en el cuello, toda despeinada y en ropas de entre casa. Estoy justo pasando por esta vida cuando están ustedes, mejor es fantasía.


lunes, 12 de marzo de 2018

Pieles


La memoria de la piel no se pierde. Se recambian las células, el color, la textura, el volumen, pero la memoria celular permanece. En toda la superficie, están vivas las caricias y los abrazos, los besos. Las manos de abuela haciendo cruz en la panza para sanar el dolor. Los brazos de madre espantando un mal sueño. Las caricias de bebé, desde adentro y desde afuera. La piel amada, elegida para tocar, el toque de esa piel, de todos los lados posibles.
Se ensancha, se tensa, vuelve al sitio, se traslada, la piel viva nunca está dormida, aunque esté en silencio. A veces grita, a veces mece, otras duele. Abriga y protege, se rasga, soporta cambios de temperatura, golpes, moretones y también alivios. Y de todo se acuerda, de pieles conocidas, de aquellas veneradas, de otras fugaces. Y permea, nos deja transformarnos mucho más allá de la superficie. Porque la caricia se cuela hasta el alma y salpica la sonrisa. El alcance es incalculable, geográficamente hablando, porque no es decir “toco acá” y que se alegre ese pedacito, no! Se propaga por el cuerpo y se abre camino hasta el corazón. Porque eso tienen las pieles, que disfrutan de conversar con otras, se cantan, se ronronean. Es que sin otras, sin posibilidad de cercanías, un ser humano se convierte en piel rellena, no en persona.
Hoy que miro mis manos no tan lisas como antes, piel curtida, me da por agradecer a esas otras pieles que me han hecho quien soy y me permiten decir lo que digo, desde el amor de mis dedos.

domingo, 7 de enero de 2018

Consejos para Silvana

No escribas la palabra “amor” de forma irreverente dijo el maestro.
Que se deje adivinar en texto digo yo, que se asome.
Abusar de ella puede resultar grandilocuente o terrible.
Que tu prosa no se adorne con exceso,
que sea pura y simple
y que venga plena de vida.
No uses los adjetivos a menos que sea fatal, dijo el maestro.
No escribas para que admiren tu folleto digo yo.
Si vas a escribir, hazlo para poner en negro sobre blanco tu piel entera.
Si ha de tratarse de sentires, dibújalos,
si son historias, vívelas para dotarlas de alma.
Que tenga sentido lo que dices, al menos para ti.
Que no te tiente la frase lujosa, pero que no te avergüence si nace.
No busques un modelo pero no lo desdeñes si aparece,
Otros escribieron en tu vida, no puedes ignorarlos.
Miles de saberes, miles de palabras se te quedaron a vivir.
No es menor, nada podrías ser sin ellas, agradece siempre
las historias que te hicieron hoy
un ramo de vidas.
Yo estoy en el camino, con paso desparejo, gracias.