sábado, 21 de enero de 2017

Soltar y hacer espacio

Porque con mirarte no me alcanza, porque de tocarte Dios me libre, voy a ponerte en palabras.
En un trozo de papel inofensivo, puesto allí, ya nada temo, te neutralizo, te dejo solo retratado ahí y luego me siento poderosa. No hay persona que resista este proceso, cuya duración es variable, de poner digo, su nombre entre paréntesis, o entre comillas, lo que importa es el resultado. Queda (así) o “así”, pierde fuerza y se diluye. Y yo decido cuando está, cuando ya es suficiente, yo sé y eso es lo que importa. A veces lleva más tinta, más renglones, a veces un par de palabras y el conjuro está completo. Eso depende de factores como intensidad, frecuencia y antigüedad.
Una vez hecho, ya puedo levantar los brazos y sonreír mirando la ventana, disponible para pronunciar otro, cuya sonoridad me conmueva. Qué vida ésta con nombres que tienen ojos y sonrisas, y manos que acarician. Qué cosa desprenderse, soltar y hacer espacio.


miércoles, 4 de enero de 2017

De versos y servilletas

Versos en servilletas, en el fondo del cajón. El escribe en el bar mientras la mira. Ella escribe en el bar mientras lo espera. Testimonios de amor, cómplices de encuentro y desencuentro.
Pueden pasar muchos años, puede el papel amarillear, pero esos versos, mantienen su fragancia. Es cierto que algunos no llegaron, por no decirle, por no animarse, arrugados en el bolsillo, en ascuas, perdidos para siempre. Pero otros si, que cuento las horas para verte, que la oficina es una tortura, que qué no daría yo, que cómo la vida me sorprende así...
Papeles que te regalaron un tiempo del otro, ese que pasó pensando en ti. Dolor cuando no se entera, de eso tan hermoso que estaba escrito allí. No hay peor destino para el verso amante, que no ser leído por quien lo inspira, es la pérdida, el desconsuelo, la página vacía.
Si tus palabras cayeron en desgracia, que no te quiten la belleza de haber puesto, en un trozo de papel, hace ya mucho, un brillo de tu alma, sólo un destello. Que siga palpitando cada estrofa con tu vida, para poder decirla cuando quieras, cuando la noche avanza.


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Seguro no era él quien vino y dijo, quien sólo tenía ojos para verte. Porque aunque haya mirado y haya dicho, no pudiste creer en su palabra. Es que no era, porque si hubiera sido, tal vez tendrías aún, la cara colorada. No deberías soñarlo porque en sueños, se miente con descaro. Poco después te duelen, los ojos al mirarlo.Pagas el precio de haberte equivocado, o peor, quedas debiendo sin siquiera saber cuánto. Es que lo hiciste tuyo, imagen animada, armada desde dentro y con retoques, colores que inventaste, nariz que le pusiste, palabras que esperaste. Te podría decir que así no vale, pero no soy tan sabia.
Lo que son las cosas, mientras te escribo esto, me viene a la sonrisa algo que una vez me dijeron. No era cierto, más me gustó escucharlo, recuerdo la sensación grata por la espalda. Y esperé por oírlo nuevamente, de puro novelera. Pero tampoco era, al menos en mi caso, el que tenía que ser, porque si hubiera sido, estaría todavía, bailando en la cocina, cantando por la calle, abrazando a la gente, apurando el paso para volver a verle. Así que bueno, si te quedaste, como tanta gente, “con el alma en cueros”, no intentes abrigarla. De su desnudez aprende, va agarrando confianza. Nada mejor, para aprender de ensayos, que un alma bien plantada.

lunes, 1 de agosto de 2016

Caracteres


Vienen caracteres a mis dedos, de algún lugar bajan, o están subiendo. No sé porque aún no me dijeron. No sé que significan. Mal podría yo descifrarlos, así, de antemano. Van asomando a mirar por las uñas, y luego pasan por los poros de las yemas al teclado. Menudo tránsito y correteos, las manos los ordenan, porque ellas saben domesticar letras rebeldes, hacerlas oportunas, o al menos eso creen. La pura verdad es que no siempre se puede poner orden. Digamos que la cabeza piensa y las manos no se enteran, siguen solas y a callar cabeza. Porque no siempre el pensar está en lo cierto, mejor aún, “lo cierto” es andariego y libre, lo cierto no se casa con nadie. Y va mutando. Hoy es cierto lo que ayer no era, pero no para todos. Es selectivo.
A ver, digamos por caso, es cierto que la noche brilla con reflejos de luna, pero no siempre, o no para todos… digamos entonces que es cierto que hace frío y que cuando eso pasa, se extrañan los brazos que una vez dieron calor, pero no siempre, o no para todos… así que tampoco. Cáspita!
Entonces ¿qué?, caracteres que van por los dedos a formar palabras, ¿van a decir algo coherente? (Ya que cierto vimos que no es posible)… ¿No saben o no quieren saber? ¿No dicen o no quieren decir?
Ah! Tal vez dijeron ya y fue en balde! Y ahora están aprensivos. Eso pasa. Cuando una persona cualquiera junta un manojo de palabras y las dice, y se pierden por una ranura en el tiempo, o se vuelan porque no estaban bien atadas, después es bravo. Que hacer bajar o subir las letras, que ponerlas en papel o decirlas con la boca, que tengan sentido y estén bien dichas, que sean oportunas y recibidas. Que además de recibidas tengan sentido para el otro, bueno, es muy trabajoso y no te garantiza nada.
Pero como se dice hoy, “que no decaiga” Ya van a aparecer esas que hay que decir, esas que no fallan, tiempo al tiempo, cuestión de mezclar bien, de las que suben y de las que bajan. 

sábado, 30 de julio de 2016

Resplandor

Desde el privilegio de esa orilla,
sientes un resplandor que se avalanza.
Le temes a esa luz desconocida,
que viene desde el fondo y te amenaza.
Tal vez del horizonte mismo,
o de tu propia piel, de tus entrañas.
Que me mires te pido, no me has visto.
no soy monocromática.
Que me escuches te pido, porque apremia,
y aún no has escuchado mi palabra.
No soy inofensiva, lo comprendo,
no tengo pies de seda, ni flores en la cama.
Pero sé donde estoy y si me miras,
puedo poner tibieza en tu mejilla,
puedo ser agua dulce, corriendo por tu espalda.
Qué no daría yo por esos ojos,
qué no daría yo por tu sonrisa,
airéandome la cara.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Una moña a lo vivido

Parada en el camino, sosteniendo mi peso. Repaso las caricias y zarpazos que me pegó la suerte y compruebo, firme, más gruesa la piel acá, remendado acullá. Cada capa de piel, cada remiendo, formando malla, la vida entretejió hilos metálicos y el corazón por dentro, aumentó su tamaño. Ahora voy atándole una moña a lo vivido, paquete bien armado con papel reluciente. Que todo bien merece un lugar de cuidado, alivianando el peso que te hormiguea los hombros y te late en el costado. Hay que dejar las cosas a resguardo pero no llevártelas contigo.
Parada entonces digo, sin hacer balance, porque no tengo ganas y no por no ser sabio hacer de cuando en cuando, unas rayas al libro y revisar los saldos. Sólo no tengo ganas, entonces no lo hago. Miro para atrás tan sólo por cambiar la mirada y para no olvidar cristales que mejoren el resto de la caminata.
Sosteniendo mi peso digo, no por vanagloriarme sino con gran esfuerzo, que a todos nos han retado en un momento con vientos y agua y remolinos. Y bueno, me agarré como pude y aquí estoy despeinada y con algún trapo roto, pero firme y dispuesta a seguir mi rodada. Como venga y como quiera yo modelarla.

viernes, 27 de noviembre de 2015

De amores y de olvidos

Por la noche con la vida, conversando. Con cartas a la vista y algún as en la manga. Ella lo más tranquila como si tuviera, bandida, la baraja marcada. No sé que le pasa, tan segura, tan en otra, superada.
Y yo, tratando de mostrarle, una buena jugada. Ni falta que hace dice, pero cómo no, si te lo debo todo, que no me debes nada, que si, que no, charlatana.
Les juro por la luz, que mano a mano es brava, seguirle la corriente, tomarle la pisada. Y de repente pregunta, quiere saber las cosas, que pasan en su falda. De amores y de olvidos quiere saber la muchacha.
Que el amor es un invento le digo y me mira desconfiada. En serio, te lo digo, un invento del alma. Cuando uno quiere ama, es cuestión de ponerse y hacerlo con ganas.
Y el olvido? Pregunta entusiasmada. Ah, bueno, digo yo, el olvido se decide, él si es una jugada. Por qué? Pregunta difícil, ensayo un pericón con las palabras, Porque lo que el amor escribe, el olvido no sabe borrarlo, tan sólo superpone, capas y más capas. Entonces si alguien, por ejemplo, no siente que le valga, va y dice, esto lo olvido... Y así no más funciona? Sí claro digo yo, canchera, sin torcer la mirada, casi seguro, las decisiones funcionan, cuando ya están tomadas.